viernes, 22 de agosto de 2014

La pintora culpable.





Estos son cuadros de Irene López de Castro, una pintora y escultora que actualmente exhibe obra en Bilbao. No seré yo quien diga que es la reencarnación de Goya, pero son pinturas agradables, que reflejan belleza, luz, una cierta melancolía quizas...

Bueno y esto es lo que dice un crítico de arte en el periódico municipal "Bilbao", eso si tan valiente que ni siquiera firma la perorata cenutria que larga.

Reza la crítica:

Han pasado los tiempos en que el mero ejercicio de una figuración realista condenaba a un pintor a la irrelevancia. 

Parece que lo dijera con morriña feroche, como echando de menos el cubismo etílico. Por cierto "figuración realista" quiere decir cualquier cuadro donde no se pueda aplicar el dicho "cualquier parecido con algo reconocible es pura coincidencia".

El apropiacionismo, la cita o el pastiche son recursos aceptados y extendidos cuando obedecen al propósito (este si, inexcusable) de una producción de valor nuevo. ya sea estético o conceptual. Si falta por completo este propósito, sin embargo, atenerse a los modos del mas estricto conservadurismo pictórico no puede conducir sino a resultados ornamentales, demandados por un público amplio pero irrelevantes en el contexto artístico de nuestro tiempo.

"Apropiacionismo, cita, pastiche", es la forma culta de decir "Plagio, manguteo y chorizamiento".

Aqui, tambien cabría decir que la afirmación de irrelevancia en el momento artístico actual, para el criticón un valor negativo, a mi me parece un piropo, podríais ver la muy divertida serie de "Satán es mi señor"  o ver el top ten de arte chorra que vale una pastizara como unos de miles de ejemplos horripilosos de lo "artístico" y "relevante" de hoy en día.

...Los cuadros que en ella se exponen son resultado de los viajes de la artista por África y la India; aunque para ejecutarlos se diría que ha necesitado mas una máquina del tiempo que un billete de avión. Mujeres vestidas con trajes tradicionales lavando en el rio, hombres recostados lánguidamente a la sombra de un árbol, niños encendiendo velas en la pagoda y santones en la postura del loto; nada en esos cuadros recuerda que Malí, Gambia o la India son paises contemporaneos.

Exacto, la vanguardia mundial.




La India modelna, lo que soñamos todos con ver.

Lo mismo pero en Gambia.

O en Castellón.

Esta idealización exotizante, tan propia del arte europeo del XIX, contribuyó no poco a justificar las oposiciones maniqueas que fundan el discurso colonial. Pretender repetirlo hoy en día -tras la obra de Edward Said, por ejemplo- no es inocente.

Y como decirla irrelevante (en fino, "pintora que no pintas na de na") no parece bastar se añade la acusación de racismo, colonialista, y ya puestos a ver si te enteras que el placer estético de lo agradable está mas pasao que el bocata de calamares de un Neardenthal. Irene, tronca, eres culpable.

En fin, que yo también quiero que me paguen por escribir estas cebolladas en prensa y quedarme tan ancho. A mi me recuerda a un troll al que yo bauticé como Doctor Mofeto.